martes, 30 de diciembre de 2014

Preguntas, lágrimas y... feliz Navidad!


Doc me llamó la misma tarde de mi último negativo. El 23 de diciembre. Está preocupado porque el gine que me dio los resultados le ha dicho que “lloré e hice muchas preguntas”. Y tiene razón. Lo suelo hacer cuando me dicen que la beta es 0. Necesito un momento para asimilarlo y la mejor manera es haciendo preguntas. Muchas veces ni escucho las respuestas, estoy en blanco, pero esa lista de explicaciones que ya me sé de memoria me da una tregua antes de salir a la calle. Sé que cuando nos subamos al coche el mundo se nos caerá encima. Lo sé. Por eso pregunto una y mil veces las mismas cosas. Los mismos porqués. Para poder respirar ni que sean 10 minutos antes de enfrentarme a la realidad.
 
Esta vez creíamos que era la buena. No soy de hacerme ilusiones ni de imaginarme embarazada o jugando con mis hijos. Quizás ese sea el problema. Pero esta vez íbamos convencidos. Habíamos planeado decírselo a la familia en Nochebuena. Ilusos. Aún así, aguanté el tipo más allá de los dos lagrimones de rigor en la consulta. Fuimos a comer y por la tarde tenia reunión de trabajo. Todo parecía en orden, como la calma que precede la tormenta. Hasta que uno de los compañeros de trabajo me contestó mal. No lo hizo con mala intención. Ni siquiera era algo personal, más bien se dirigió a mí con vehemencia. Y yo, que suelo ser un témpano de hielo, me desbordé. Di un golpe sobre la mesa y se hizo el silencio. A partir de ese momento sentí un nudo en la garganta cada vez más grueso y apretado. Como una bola de nervios y tristeza. Y al llegar a casa, lloré. Lloré mucho, sin poder controlarlo.
 
Ahora estoy mejor, hablar con Doc me tranquiliza.
 
Dice que vaya a verle después de reyes. Que hablaremos mucho y tranquilamente. Que no me haga más preguntas de las necesarias, que para él “este ciclo no cuenta, ovulaste antes y en vuestro caso, probarlo con un solo embrión es como intentarlo de manera natural un mes cualquiera”.  Lo dice para quitarme de encima el peso de un pensamiento recurrente: “31 años, 3 FIVs negativas. Infertilidad de origen desconocido”.
 
Según Doc, “tenemos muchas opciones antes de tirar la toalla. Lo conseguiremos”.
 
Y aunque parezca mentira, aún me lo creo. Será que la Navidad consigue hacer magia conmigo. Lejos de deprimirme, me dejo envolver por el ambiente… y hasta cuando mi prima anunció en Nochebuena que estaba embarazada otra vez, me alegré! Si. Justo el mismo día que nosotros queríamos contarle al mundo que lo habíamos conseguido. Me alegré. Y mi chico también. Será que somos muy, muy, muy fuertes y aún no lo sabemos?
 
 
Pd.- Muchas gracias por estar ahí. Sois de las cosas buenas que me han pasada este año. Y en ello pensaré cuando suenen las doce campanadas y pida mi deseo. Todas merecemos un final feliz! Que el 2015 nos traiga aquello que deseamos y nos de fuerzas y paciencia por si hay que seguir esperando...
Un beso enorme a todas. Y mil gracias otra vez...
 
 
 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

jueves, 18 de diciembre de 2014

Vida normal


Vida normal. Son palabras del gine que me hizo la transferencia el sábado pasado. Me dice que nada de reposo, que no me apunte a un triathlon pero que tampoco me quede en la cama.
 
Vida normal. Y yo me pregunto: seré capaz? Es posible hacer vida normal mientras escuchas cada señal de tu cuerpo? A los tres días de la transfe empiezan los pinchazos en útero y ovarios. Mi cabeza dice que son por la progesterona. Mi corazón desea que sean por la implantación. Me miro al espejo y me digo: “te has vuelto loca?? Es tu tercera FIV y aún estamos con esas? No sabes que es imposible que haya síntomas en tan pocos días?” Pero mi corazón ha vuelto a empezar… y aquí estoy. Buscando en Google síntomas embarazo transferencia congelado. Como si de una principiante se tratara…
 
Vida normal. Recorro media ciudad con el ordenador a cuestas. Intento no sentirme culpable por caminar tanto. He dejado los tacones en casa. Nunca me han gustado pero a veces en el trabajo los llevo. Esta semana no. Necesito sentir que pongo de mi parte… y aún así, me siento culpable: ayer me estresé. Fue un día de locos. Y llego a casa convencida de otro negativo. “Es imposible que se quede conmigo”. Y mi chico me regala tres rosas rojas. Las esconde en el armario, en mi baño y bajo mi almohada. Lloro. Y mi cabeza me dice: “Estás premenstrual”. Y mi corazón replica: “Son las hormonas del embarazo!”
 
Vida normal. Es posible? Lo intento, de verdad. Pero me tumbo en el sofá a ver la tele e inconscientemente me achucho el pecho. “Hoy ha empezado a dolerme, como siempre. Igual no tanto.” Y le digo a Él: “tu crees que me han crecido?”. Y entonces me doy cuenta de que es una pregunta absurda y nos partimos de la risa.
 
Vida normal. Creo que ya no recuerdo lo que es. Mi vida dejó de ser “normal” hace dos años, cuando empecé este camino.
 
No soy la misma.
 
Y la normalidad es tan relativa… no creéis?

sábado, 13 de diciembre de 2014

10 días!

 

Hoy ha empezado mi cuarta betaespera.
 
Con mucha tranquilidad. Una paz insólita. Reconfortante.
 
Con aplausos en el quirófano al ver a nuestro superviviente en la pantalla del ecógrafo, como una gota de luz, dentro de mi. Enfermera, bióloga, gine… todos han soltado un “oh!” al verlo brillar. Solo por eso, les doy las gracias. Pase lo que pase.
 
Con lágrimas. Por primera vez, lágrimas de emoción cuando el gine ha cruzado los dedos y mirándome a los ojos me ha deseado “suerte, mucha suerte. De verdad”. Lágrimas cayendo mientras Él me coge de la mano y nos quedamos solos, a media luz.
 
Con una sonrisa, cuando la bióloga nos cuenta que nuestro embrión es “precioso” y que por orden de Doc le han hecho un “assisted hatching” o en otras palabras, “un pequeño agujero en la capa exterior para que se agarre bien fuerte al endometrio”. Vamos a por todas…
 
Con gratitud infinita, porque la Clínica ha decidido no cobrarnos ni este procedimiento ni este ciclo.
 
Y con ilusión
 
Porque justo antes de salir veo un montón de paquetes en recepción. Reconozco una caja de vino, otra de cava y un par de regalos, envueltos en papel de Navidad. Todos llevan tarjeta y alcanzo a leer una: “Muchas gracias por cumplir nuestro sueño”. Y pienso que el año que viene unas de esas cartas llevará nuestro nombre.
 
 
 
Pd.- Esta vez la betaespera será más corta de lo normal. Doc ha decidido que con 10 días és suficiente. El 23 de diciembre sabremos si nos ha tocado la lotería de Navidad…

martes, 9 de diciembre de 2014

Keep Calm and Liebster Award

Hoy solo tengo buenas noticias: mi nubarrón negro se ha convertido en una nubecilla blanca! Vuelvo a leer lo que escribí ayer y casi me da vergüenza. Es una de las consecuencias de llevar tres FIVs a las espaldas y un montón de hormonas en el cuerpo: Que a veces siento que no soy yo y que vivo subida en una montaña rusa. Ayer por la noche me pinché el Ovitrelle y esta mañana todo me ha parecido más fácil. Ahora solo queda esperar a que llegue el sábado y que nuestro embrión siga siendo lo que ya es: un superviviente, un luchador. Además, sigo teniendo síntomas pre-ovulación así que se confirma que mi gine-joven-y-agradable estaba en lo cierto y que yo soy una “bocachanclas” sin perdón… ejem.
 
Y la segunda buena noticia me llega de Inés Inesita, una de las blogueras más majas del universo, y que ha decidido darme un premio. A mi!! Que ilusión!! El Liebster Award consiste en agradecer la nominación (gracias, gracias, gracias!!), visitar los otros blogs ganadores y responder unas preguntas. Así que allá voy!
 
 
 
1. ¿Por qué has empezado a escribir un blog?
Porque el pasado mes de mayo pasé por un bajón muy importante y empecé a escribir sin parar. El resultado fue la primera entrada de Nuestra última estación. Necesitaba desahogarme y poder compartir experiencias con todas vosotras. De hecho, llevaba tiempo leyendo muchos de vuestros blogs en silencio.
 
2. ¿Qué te gustaría saber de mí que no haya contado en mi blog?
Ui! Ni idea! Me gusta saber lo que tu nos quieras contar! ;-)
 
3. ¿Perro o gato?
Los dos! Me encantan los animales y ahora en casa tenemos a nuestro perrazo de 45 quilos y un gato precioso y muy especial.
 
4. Mi película favorita es...
Mmmm… Amelie, de Jean Pierre Jeunet.
 
5. ¿Libro o e-book?
Libro, sin duda. El e-book solo lo tengo para los best-sellers veraniegos que me leo en dos tardes de playa.
 
6. Un día perfecto empieza por...
Una sonrisa.
 
7.- ¿Cama individual o de matrimonio?
Aish… si no digo de matrimonio, mi chico me mata. Pero confieso que a veces hecho un poquillo de menos dormir sola! Jeje…
 
8.- ¿Mar o montaña?
Mar!
 
9.- ¿Braga o tanga?
Depende de la ocasión!
 
10.- Me chifla...
Anatomia de Grey
 
11.- Nunca me voy a dormir sin...
Mirar el ordenador o leer un rato.
 
Y ahora toca nominar, pero la verdad es que muchas de vosotras ya lo tenéis! Así que de momento lo dejo aquí, por si alguien se anima y lo quiere recoger… conoceros un poquito más siempre es un placer!

 

lunes, 8 de diciembre de 2014

Una noticia buena y otra regular

La Buena:
 
La gine que hoy estaba de guardia, muy joven y muy agradable, ha visto que por fin, a día 16 de ciclo, tengo un folículo “precioso” de 19-20 mm. Así que esta noche toca pincharse Ovitrelle. Las hormonas también están en su sitio: LH, Progesterona, Estradiol… todo en orden. Todos contentos. Parecía una mañana tranquila. O casi: la gine-joven-y-agradable ha mirado antes los resultados de las analíticas que mis ovarios. Y claro, nada más entrar en la consulta me suelta: “Ui, te veo las hormonas un poco altas. Igual has ovulado y lo dejamos para el mes que viene!” Y los ojos se me han ido a la grapadora que tenía enfrente mientras un impulso muy malo me silbaba en el oído: “tírasela a la cabeza”.
 
Por suerte, el momento ha pasado. Y el susto, también. Porque otra cosa no, pero regular lo soy un rato. Y si digo que mis ovarios ovulan el día 16, pues lo hacen. Faltaría más!
 
La Regular:
 
Puede decirse que el nubarrón ya no es negro. Solo gris. Pero sigue interfiriendo en mi salud mental. Después de la explicación de la gine-joven-y-agradable mi chico se ha quedado la mar de satisfecho: “Esta noche te pinchas Ovitrelle, ovularás en 36 horas y el sábado transferencia de un embrión de tres días”. Todo perfecto. Pero no. El cortocircuito en mis neuronas estaba a la vuelta de la esquina...
 
Como puede ser que si el folículo mide ya 20 mm no ovule hasta el miércoles? Por el efecto del Ovitrelle? Ovularé hoy, el pinchazo no servirá de nada y el sábado ya será demasiado tarde para transferir? Por qué no le he preguntado por el endometrio? Estará bien? Por qué no ha dicho nada? Yo creo que es muy joven, igual no se entera de nada… joder, joder… y Doc no está. Y el sábado tampoco estará en la transfer. Y si le llamo? Mierda. Hoy es fiesta. Mi farmacia está cerrada. Y si en la farmacia de guardia no tienen este medicamento? Por qué me ha recetado Progeffik y no Utrogestan como las otras veces? Ves como no se entera de nada????!!
 
Llegados a ese punto, mi chico tenia dos opciones: abrir la puerta del coche y abandonarme en plena calle o darme un guantazo para espabilarme. Afortunadamente no ha hecho ninguna de las dos. Me ha llevado a ver el mar.
 
Ahora estoy mejor. Más tranquila. Estudiando (otra vez) como funciona el boli para pincharme. Por si acaso. Y de reojo voy mirando el nubarrón, cada vez más blanco e inofensivo. Espero mantenerlo a raya!!
 
 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Crónica de un día gris




Hay días de color gris. Es así. Hoy tengo un nubarrón negro encima de mi cabeza y voy con el ceño fruncido. Sin ninguna explicación. Me he sentado en la sala de espera de la Clínica de mal humor. A los diez minutos ha entrado una pareja y se han sentado justo enfrente. Ella, unos 35 años, muy guapa. Con cara de susto. Agradable. Le acompaña su marido. Unos 20 años mayor. Así a ojo, aquel señor debía rondar la cincuentena. Y seria un detalle sin importancia si no fuera por su gesto y sus maneras. Muy desagradable. Como si estar ahí fuera un engorro. A los cinco minutos ha empezado a removerse en la silla, mirando el reloj, protestando en voz cada vez más alta. Y ella se iba haciendo pequeña, pequeña... al verla tan agobiada he intentado mantener una conversación: "A que hora tenéis cita? Parece que hoy van con un poquillo de retraso... jeje". "A las 12h". "Ah! pues nosotros a las 11:45. Pero seremos rápidos". Y poco más. El señor-desagradable-cincuenton-con-corbata-y-traje se ha levantado y con malas maneras ha exigido a las enfermeras entrar "ya!". Justo en ese momento, Doc ha abierto la puerta y ante tal panorama les ha hecho pasar. La chica me ha mirado con cara de circunstancias y mi mal humor se ha multiplicado por mil. No sólo se nos han "colado" sino que se han pasado 40 minutos de reloj ahí dentro. Justo a las 13h hemos entrado nosotros. Y yo me notaba la cara ardiendo de puro enfado. Igual exagero. Pero me crea mucha frustración que la mala educación obtenga recompensa. Sea por lo que sea.
 
La consulta ha empezado tensa: Doc con cara de “lo siento mucho”, mi chico quitándole hierro al asunto y yo roja de indignación, contestando "si" o "no" a sus preguntas. Hasta que nos ha confesado que el señor en cuestión es un “problema habitual. Prefiero cien pacientes seguidos que uno sólo como él. Ya sé que tienes razón, pero hoy te pido comprensión. Es mejor que entre rápido y se vaya…” A mi no me convence mucho. Además, la ecografía me estaba doliendo un montón. Le cuesta ver los ovarios hasta que descubre que el izquierdo se ha parado y ahora es el derecho el que quiere ovular. Me cuenta que es normal, que hasta que un folículo no alcanza los 14 mm no puede decirse que sea el dominante. Calcula que el lunes, el que ahora parece el más grande, unos 12 mm, estará maduro y podré pincharme el Ovitrelle. “Entonces ovularás el miércoles y si todo va bien, la transferencia será el sábado. ¿Qué te parece?”. Y yo me encojo de hombros. Ni fu ni fa. Hoy es un día gris y todo me da una pereza enorme. Todo me parece muy absurdo.
 
Entonces él también se encoge de hombros y me da por imposible: “Hoy el mundo te molesta, no?” Pues si. Mucho. Y justo antes de salir de su despacho, insiste: “Ya me has perdonado?” “Si, claro que si. Ya estoy mejor”.
 
Mentira. Tengo un nudo en el estómago. Que día más tonto. Y entonces caigo en que el lunes es fiesta y Doc no estará. Y la cosa empeora. Así que hoy no me lo tengáis en cuenta…

 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

3 de 11

 
Leo cita con Doc. Escrito con un boli rojo en mi agenda. Y se me alegra el día.
 
Doc me gusta. Lo reconozco. Más allá de nuestra relación médica, nos llevamos bien. Sabe que soy periodista y aprovecha las visitas para comentar las últimas noticias o la actualidad política. A veces nos hemos tirado media hora hablando, debatiendo sobre la imagen que proyectan los centros de reproducción asistida en los medios de comunicación. Le riño porque no hacen suficiente pedagogía. Y él me responde que los culpables somos nosotros, las teles y los periódicos, que sólo buscamos la anécdota. La sangre no llega nunca al río. Sabemos que los dos tenemos algo de razón. Y hacemos las paces con un guiño, ese gesto tan suyo que a mi me suele tranquilizar en los peores momentos.
 
En verano, cuando pasaron dos meses entre cita y cita, le eché de menos. Y cuando me dice que nuestra historia tiene que terminar con un embarazo y un libro, se me acelera el corazón. Porque nada me gustaría más…
 
Hoy, en cambio, ha sido una cita fugaz. Él iba con prisas y a mi me acompañaba mi madre. En la ecografía ha visto algo que no la gustado. “Al endometrio aún le falta y en vez de uno, han crecido tres folículos que ya miden 11 mm”. Y suspira. “Ai, Alba, como te gusta darme problemas”. Lo dice en voz baja. Sé que no quiere preocupar a mi madre, lo noto, y yo me quedo con las ganas de hacerle mil preguntas. Pero las esquiva. “Quedamos pasado mañana. Seguro que entonces lo veo mucho más claro”. Y me guiña un ojo. Y se gira hacía mi madre: “Cuidádmela mucho, mucho…”
 
Así que aquí estoy, sin poder dormir, mirando mi agenda, como si en ella se escondiera alguna respuesta. Y entre todas las cosas que tengo que hacer: reuniones, artículos, ruedas de prensa… yo solo veo tres palabras en color rojo.
 
Escritas en la casilla del viernes.
 
Cita con Doc
 
Y sonrío.

viernes, 28 de noviembre de 2014

"Somos naturales" y otros milagros


Es la broma que nos hacemos Doc y yo en este nuevo intento: “Somos naturales!” Por primera vez haré un ciclo sin medicación. O casi. Os cuento:
 
Como nuestro pequeño superviviente es de buena calidad y mi endometrio está más sano que un ajo, vamos a intentar interferir lo menos posible en mi cuerpo. Desde el pasado miércoles (día 4 de mi ciclo) Doc me realiza controles ecográficos para seguir el transcurso de mi ovulación natural. En la primera visita estuvimos a punto de cambiar el plan. Resulta que este mes tengo unos 15 folículos antrales! Misterios de la naturaleza, mis ovarios, sobretodo el izquierdo, han resurgido de sus cenizas y han decidido darlo todo… y claro, estábamos Doc y yo, contando al unísono los puntos negros de la pantalla, y al terminar nos miramos: “¿Qué hacemos? ¿Me recetas Gonal y vamos a por ellos?” Y dudamos… Pero no. “Nos pilla un poco tarde”. Y lo que diga Doc va a misa…
 
Así que seguimos. Con nuestro ciclo natural. Y cuando el folículo dominante alcance los 18 mm me pincharé Ovitrelle para desencadenar la ovulación. Y tres días después, descongelaremos a nuestro pequeño luchador y le daremos el cambiazo a mi cuerpo. Será una mentira piadosa. Le haremos creer a mi útero que ese embrión acaba de formarse y que ha aparecido ahí como por arte de magia… ¿no es increíble? Y lo mejor de todo, es que mi chico y yo también podremos intentarlo “por nuestra cuenta”. Según Doc, si me quedo embarazada nunca sabremos si fue con el embrión congelado o si por casualidades de la vida, 26 meses después, el óvulo de este ciclo natural consiguió fecundarse. Y si rizamos el rizo y nos ponemos a soñar… ¿¿os imagináis que los dos se quedan con nosotros?? Y se encuentran ahí… natural y congelado, frente a frente, flipando, creciendo, naciendo… y nosotros con dos mellizos, concebidos con meses de diferencia, juntos por los milagros de la ciencia…
 
 
Pero volvamos a la realidad. Hoy es mi sexto día de ciclo. Vuelvo a tener cita con Doc el miércoles que viene y ya podremos intuir la fecha de transferencia. Según nuestros cálculos empezaré la betaespera en unos 15 días. Cruzad los dedos, las manos, los pies, y todo lo “cruzable”. Necesito un final feliz para este 2014!!
 
 
 
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Hola otra vez


Desaparecí. Pero he vuelto!
 
Ha sido un mes raro. Intenso. Encontré un trabajo. Y a las pocas semanas, me ofrecieron otro. Mucho mejor. Con gente a la que conozco. Con horarios flexibles. Con estabilidad. Y aún no me lo creo. Él me dice que nos ha cambiado la suerte. Que después de dos años muy duros, todo vuelve a empezar. Y que el cambio culminará con nuestro pequeño superviviente naciendo el verano que viene. Es mucho imaginar, y me cuesta ilusionarme. Demasiada mala suerte en tan poco tiempo, demasiadas discusiones sin sentido en casa, demasiada tensión acumulada… pero miro mi agenda y veo que el miércoles tengo una cita con Doc. Y entonces la loca con personalidad múltiple que habita en mí vuelve a bailar en medio del salón, mientras mi perro me mira y se une a la fiesta. 45 quilazos de perro, saltando a mi lado, mordiéndome los pies, mientras le canto alguna canción absurda… como en los buenos tiempos.
 
Así que si. Ayer me bajo la regla y pasado mañana empezamos el ciclo para transferir nuestro embrión congelado de tres días, 9 células y clasificación tipo A. Será un tratamiento sin medicación, siguiendo el ritmo de mi cuerpo… y en unos quince días, juntos otra vez.
 
Hola de nuevo. Os he ido leyendo. Me alegro de estar aquí, con vosotras.


Un abrazo!


Alba

sábado, 1 de noviembre de 2014

Nuestra história. Nuestra canción

 
Para ti, que llenarás mi vida y mis sueños.
Sigo esperándote.
 
 
All of these lines across my face
Tell you the story of who I am
So many stories of where I've been
And how I got to where I am.
 
But these stories don't mean anything
When you've got no one to tell them to
It's true, I was made for you
 
I climbed across the mountaintops
swam all across the ocean blue
I crossed all the lines and I broke all the rules
But baby I broke them all for you
 
Oh because even when I was flat broke
You made me feel like a million bucks
You do, I was made for you
 
You see the smile that's on my mouth
It's hiding the words that don't come out
And all of my friends who think that I'm blessed
They don't know my head is a mess
 
No they don't know who I really am
And they don't know what I've been through
Like you do, and I was made for you
 
All of these lines across my face
Tell you the story of who I am
So many stories of where I've been
And how I got to where I am
 
Oh but these stories don't mean anything
When you've got no one to tell them to
It's true, I was made for you
Oh yeah, well it's true that I was made for you...
 
 

martes, 21 de octubre de 2014

Corazón helado


 
 
 
Nuestra pequeña esperanza se ha convertido en un embrión “precioso”. Me lo cuenta la bióloga al teléfono mientras yo doy saltos de alegría por el salón. “A día tres tiene 9 células. Muy buena calidad. Os está esperando en el frío!”
 
Y bailamos.
 
Y pensamos: “Vaya tontería, cada vez nos conformamos con menos. Si es sólo un embrión!”
 
Pero no. No es menos. Es nuestro milagrito. Un “superviviente” según Doc. El único que ha superado una ovulación espontánea! Ni que sea por eso merece toda la energía positiva del mundo… y en eso estamos.
 
Confiando. Sumando. Soñando.
 
 
Hoy, otra vez, todo es posible…



Pd.- Según los cálculos de Doc, la transferencia será a finales de noviembre o principios de diciembre en ciclo natural. A nuestro pequeño corazón helado le gustará el frío. Seguro.

 

lunes, 20 de octubre de 2014

La llamada y la esperanza

Doc me llama desde su móvil. Está de vacaciones pero esta mañana se ha pasado por la Clínica. Me cuenta que de los dos óvulos, uno ha fecundado bien y que si sigue así, mañana podrán congelarlo. “Nuestro superviviente”, dice con cierta tristeza. Luego un silencio breve. Y sigue…
 
- Lo siento mucho, Alba. Que sepas que estoy muy “cabreado”. Lo he repasado todo mil veces y mi conclusión es que ovulaste la noche anterior. El orgalutran tiene un margen mínimo de error y te ha tocado. Aunque para ti sea una “putada”, para nosotros es una buena noticia porque se supone que es algo puntual. Un golpe de mala suerte (otro más). No vamos a negar que para tu edad podrías tener una mayor respuesta a la estimulación pero sigues en los límites de la normalidad.
 
Intenta consolarme. Y casi lo consigue.
 
-  El día de la punción dijiste una cosa que se me ha quedado gravada: “Sólo tengo 31 años”. Y tienes razón. Para mi eres un reto. Y te prometo que lo voy a conseguir. Esto ya está al margen de la Clínica… es algo personal. Así que no pienses en nada ni te preocupes. Encontraremos la manera. Te prometo que te quedarás embarazada.
 
Y le creo. Y respiro. Y veo una pequeña luz después de dos días de sombras. Y recojo la toalla, y las esperanzas… y puede que incluso recupere la ilusión.

Gracias a mi chico, a Doc, a vosotras… entre todos habéis tejido una red. Y así es imposible darse por vencida.
 
 
 

sábado, 18 de octubre de 2014

Punción. Y punto.

No. No ha ido bien. De los 9 folículos, 7 estaban vacíos. Algo raro, muy raro. Sobretodo en una persona joven que aparentemente responde de manera “normal” a la estimulación. Cuando Doc ha entrado en mi habitación yo aún estaba medio dormida. Recuerdo levemente su cara de preocupación al decirme que “tenemos solo dos óvulos maduros”.
 
Luego he llorado.
 
Mucho.
 
Sin poder (ni querer) controlarlo.
 
Como una niña pequeña.
 
Mientras iba repitiendo “esto es una mierda”.
 
Siento el lenguaje, pero es lo que es.
 
Doc intentaba consolarme sin mucho convencimiento. Ni él mismo se lo cree.
 
Luego han llegado los tópicos: “Tenemos que esperar a ver si estos dos fecundan y se pueden congelar. No tires la toalla”.
 
Demasiado tarde.
 
Ya no hay ni toalla, ni fuerzas, ni paciencia.
 
Esto es una mierda. Una broma pesada.
 
Tengo 31 años y no puedo tener hijos.

jueves, 16 de octubre de 2014

Ni sí ni no, ni bien ni mal


Llegamos a la Clínica y empezamos con la eco de rutina. Hoy es el décimo día de mi tercera FIV. Llevo nueve noches de pinchazos. Y me huelo que esto se acaba. Doc me lo confirma: “seis folículos de buen tamaño en el ovario izquierdo y alguno más que se podrá aprovechar en el derecho” mi lado malo, al que le cuesta arrancar… Pienso que no está nada mal y en eso voy pensando mientras me hacen la última analítica: estradiol y progesterona. La enfermera me cuenta que esta noche debo inyectarme el Ovitrelle y el sábado, punción. Me tiemblan las piernas pero se me escapa la risa tonta de la emoción. Tengo un buen presentimiento, aunque anoche me mareé y llevo días con un dolor de pechos insoportable. Pienso que es normal y estoy contenta. Estamos contentos. Doc nos promete que él mismo hará la punción “aunque sea en sábado, no me lo pierdo!”. Y nos reímos.  
 
Y así estamos, ilusionados, pensando que por fin todo parece ir bien… cuando suena mi teléfono y veo el número de la Clínica
 
- Hola, eres Alba?

- Sí, soy yo…

- Te llamo de la Clínica para saber si ya has comprado el Ovitrelle.

- Pues no, aún no…

- Ah… mmm… pues, mejor, porque vamos a cambiarlo

- ¿Porqué? ¿Algo va mal? (empiezan a sudarme las manos)

- Mmm… noo!! Tranquila… esta todo bien…

En ese momento escucho la voz de Doc algo enfadado: “¿Como que todo está bien? No, no está bien!” Y le quita el teléfono de las manos a la pobre enfermera y me dice:

- Hola Alba, a ver, no te asustes…

- (yo ya estoy asustada…)

- Resulta que tienes la progesterona por las nubes, a 2,1 cuando el límite para hacer la transferencia es de 1,5. Así que en vez de Ovitrelle te voy a recetar Decapetyl, para que después de la punción te baje la regla enseguida, y a la siguiente, en noviembre, transferencia de congelados.

- (Os juro que llegados a ese punto yo ya me había perdido…) Pero… ¿no hay transferencia?

- No, pero no te preocupes. No es nada grave. Lo hacemos muy a menudo. Se ve que el ovario derecho nos ha descompensado un poco las hormonas… pero ya verás: en noviembre haremos un ciclo natural, sin medicación e implantaremos los mejores. Por cierto ¿te encuentras bien?
 
Entonces recuerdo los vómitos de ayer, el dolor exagerado en los pechos, la tristeza insoportable de los últimos días a pesar de los esfuerzos por estar animada… y se lo cuento. Y todo encaja. “Como no vas a estar mal, mi niña! Si tienes las hormonas del revés!”. Y aunque sea lo menos importante (o quizás no) yo me consuelo pensando que por una vez hay un porqué. Que en toda esta locura, algo tiene sentido. Y lloro de impotencia.
 
Sé que es sólo una piedra en el camino. Que es una buena noticia que Doc decidiera controlar mi progesterona. Que estoy en buenas manos. Pero a veces me gustaría que todo fuera más sencillo. Solo eso… solo a veces. Un poquito más fácil.
 
 
Pd.- En resumen: sábado punción, fecundación y al cabo de tres días se congelaran los mejores embriones. Cruzad los dedos, que algo salga bien!!

domingo, 12 de octubre de 2014

Seguimos!


 
 
El viernes tocó cita madrugadora con Doc, el primer control después de empezar con los pinchazos. De momento se mantiene cauto y no nos da muchas explicaciones: “5 folículos de buen tamaño en el ovario izquierdo y unos 5 más en el derecho, aunque más pequeños”. Me mira, se fija en mi cara de sueño y preocupación. Y entonces añade: “aún es muy pronto!!  A veces un ovario asimila mejor el medicamento durantes los primeros días, y luego responde el otro”. Y poco más. Le pregunto con la boca pequeña si voy mejor que en el tratamiento anterior. Y me repite que “aún es pronto”. Lo sé. Así que paciencia.
 
Hoy es mi quinto día de estimulación, y a mi amigo Gonal se le añade el Orgalutran para evitar una ovulación espontánea. De momento me encuentro bien, aunque empiezo a notarme los ovarios cargadillos, sobretodo al andar con tacones. A cada paso, “cataclac!” un pinchazo. Imagino que irá a más a partir de mañana, como en cada estimulación. Si en un ciclo normal la ovulación suele dolerme, en los tratamientos el dolor se multiplica… pero nada que no pueda soportar!!
 
Mentalmente sigo fuerte, sobretodo hoy. Mi semana-locura ha terminado y estoy muy orgullosa de haberla superado. La verdad es que han sido unos días informativamente duros con el caso de Ébola de la enfermera de Madrid. Podría escribir un blog entero sobre como ha gestionado el gobierno la situación y el papel dudoso de algunos medios de comunicación. Pero buf… esta ventana que me une a vosotras me permite desconectar de la información así que prefiero correr un (es)tupido velo. Seguro que me entendéis!!
 
Y de momento, es todo. Perdonad que sea tan “sosa” pero estoy muuuy cansada y mi neuronas no dan para más! Aún así, quería manteneros informadas…
 
Un abrazo,
 
Alba

jueves, 9 de octubre de 2014

Sobreviviré (primeros pinchazos)


Pues sí, de momento sobrevivo a mi semana loca de inicio de tratamiento y trabajo. El martes empecé con los pinchazos de nuestra tercera FIV. La definitiva. Porque yo lo valgo…
 
Al ir a la farmacia casi me da un patatús. Resulta que me han cambiado el Gonal 900 por el 1050 ¿Y cual es la diferencia? Pues que el primero viene precargado en un boli la mar de cómodo y con el segundo necesitas un cursillo de auxiliar de enfermería. Así que nada más verlo me fui a la Clínica a que me lo explicaran: “mezclas los polvos con la solución en el botecito, coges una de las jeringuillas, la llenas hasta la dosis marcada, y ala!”. 225 IU de Gonal. Un poco más que la vez anterior. Veremos como se portan mis folículos…
 
En cuanto al trabajo, una locura. Pero de momento me han respetado los horarios, así que perfecto… mañana a las ocho, primer control y analíticas. Doc se ha comprometido a no perderse ninguna cita, ni la punción ni la transferencia. “Es algo personal”, me dijo el martes en su despacho. Luego me guiñó un ojo, con ese gesto tan suyo. Y escribió en el ordenador: “la paciente inicia el tratamiento tranquila”.
 
Y es la pura verdad… tranquila e ilusionada. Parece mentira que aún sea capaz de creer que esto es posible. Pero sí. Os lo juro. Sigo soñando que a la tercera va la vencida. Y que pronto lo celebraremos…
 
 

jueves, 2 de octubre de 2014

Las cosas que no hice

 
El antibiótico que no me tomé, a los dos meses de empezar la búsqueda, “por si acaso estoy embarazada”…
 
Los pantalones que no me compré, porque “total, los voy a poder llevar dos meses”…
 
Los viajes que se quedaron en proyecto…
 
Las copas de vino que no me bebí…
 
El deporte que dejé de hacer...
 
La habitación que sigue vacía, por si algún día…
 
El dinero que ahorré, cuando las cosas se pusieron feas y los tratamientos llegaron…
 
Los deseos que pedí y no se cumplieron en fin de año, ni al soplar las velas de mi 29 cumpleaños… ni a los 30… y a los 31?
 
Los trabajos que rechacé…
 
La familia más cercana, que lo sabe, y ya no pregunta…
 
Las discusiones con Él por puro cansancio, por pura tristeza…
 
Las lágrimas que me tragué…
 
El miedo que perdí…
 
Las fuerzas que no sabía que tenía… y ahí están…
 
El deseo de volverlo a intentar…
 
… y vosotras.
 
Aunque parezca mentira, al leer esta lista que escribí en un día gris, el balance sigue siendo positivo.
 
Pd.- Estamos a la espera de que me baje la regla para empezar con los pinchazos. La semana que viene será de infarto ya que me llamaron para una sustitución en un sitio muy chulo de trabajo y no quise decir que no. Así que tendré que arreglármelas y coger las citas con DOC a las 8 de la mañana o a última hora de la tarde. Siempre y cuando no ocurra nada excepcional y tenga que viajar o hacer horas extras (los periodistas no tenemos horario, ya se sabe…). Pero si ocurre, mi chico se ha pedido vacaciones y está dispuesto a recorrerse nuestra comunidad autónoma con una neverita en la mano para traerme los pinchazos “a domicilio”! Así que crucemos los dedos y que en el lugar donde vivo no les de por armar la marimorena de noticias. Y a partir del lunes 13, tranquilitos, centrados en la punción y en lo que venga… deseadnos suerte!
 


domingo, 21 de septiembre de 2014

Respuestas


Después de la última entrada y de los muchísimos consejos que me habéis dado (gracias, gracias, gracias a todas por estar ahí!) he decidido no contestaros una a una a vuestros comentarios sino hacerlo todo junto, aquí y ahora, y así aprovecho para aclarar un poco mis ideas, que falta me hace…
 
Lo primero, darle la enhorabuena a elmeupetit por su embarazo. Espero que a pesar del miedo y las dificultades, todo salga bien… mucho ánimo!!
 
En tu caso, me comentas el tema de la calidad de los embriones. La verdad es que ésta es una de las primeras cosas que le pregunté a Doc y hasta le planteé la posibilidad de ovodonación para el siguiente tratamiento. Según él, “aún no estoy en ese punto”. Llevo “solamente” dos fecundaciones invitro fallidas y dos años de búsqueda (que a mí se me han hecho eternos). Entre la primera FIV y la segunda  nos hicimos un estudio genético completo y no se detectó ninguna anomalía. Yo, a veces, pienso como tú. Que la causa “desconocida” son los embriones. Así que supongo que llegado el momento, cuando Doc lo considere oportuno, daremos el siguiente paso. Por ahora nos recomienda seguir con mis óvulos “por juventud y calidad”. La donación es una posibilidad que siempre estará ahí…
 
A Merimeri, decirte que gracias infinitas por tus palabras, por contarnos tu experiencia, por tu apoyo… Uno de los motivos por los que me hice la histeroscopia fuiste tú. Por toda la información que nos das en tu blog. Y estoy de acuerdo contigo en lo de pedir una segunda opinión aunque tengo total confianza en mi Doc. Te cuento: para no dar muchos detalles del lugar en el que vivo no he dicho nunca su nombre. Pero digamos que es uno de los profesionales más reconocidos del país y en mi comunidad autónoma es toda una institución. Él también conoce a la Doctora Crespo y su método de trabajo es “muy parecido”. Como ya os conté en una ocasión, la primera vez que hablé con Doc fue en una entrevista que le hice para la televisión en la que yo trabajaba entonces. Ahora le digo que cuando consiga “embarazarme” repetiremos la experiencia...
 
En cuanto al resto de pruebas que me comentas: Natural Killers, FISH, coagulación, tiroides… nos las hemos hecho todas! Y nada. La única esperanza en ese sentido es hacer las transferencias con congelados para “desintoxicar” el útero después de la estimulación. Doc tiene la teoría de que se obtienen mejores resultados y esa era su idea. Pero claro, en el último tratamiento no conseguimos suficientes embriones y no quiso arriesgar y quedarse sin ninguno tras la vitrificación. Ahora me ha recetado Ovusitol y Melatonina para mejorar cantidad y calidad. A ver si funciona!
 
Valeska, guapísima, eres una de las primeras blogueras que descubrí y todo un ejemplo de lucha. Te respondo un poquito lo mismo que a Merimeri… el “rasca y gana” es insoportable pero confiamos en Doc. Ahora nos centraremos en la tercera (¿¿la vencida??) y luego ya veremos. Gracias por acompañarme, por entenderme, por apoyarme sin condiciones…
 
Inés, Inesita… ¿qué te voy a decir? Que eres una valiente!! Gracias a ti también por tener siempre una palabra de ánimo. Y por contarnos tu historia… espero, de corazón, que el siguiente intento sea el definitivo y puedas celebrarlo con todas nosotras.
 
Y finalmente, A través de la luna… eres un referente! Como a Valeska, os empecé a seguir muy al principio de mi búsqueda y mi sueño es seguir vuestros pasos. Para mí es un lujo teneros por aquí: recibir vuestros consejos en momentos de dudas y vuestro apoyo en momentos de tristeza. De momento, como ya he comentado, la donación es una posibilidad que está ahí y que no dudaremos en utilizar si lo necesitamos. Todo dependerá de las fuerzas y la “economía”. Supongo que si este tercer intento no funciona descansaremos unos meses (nosotros y nuestro maltrecho bolsillo) hasta que nos llamen de la Seguridad Social. Sabemos que lo mejor seria seguir con Doc pero tenemos que hacer muchos números. Con nuestro historial médico de “origen desconocido” siempre pensamos que lo lograríamos a la primera o a la segunda FIV y ese era el límite económico que nos habíamos marcado. Ilusos…
 
En resumen, y perdón por una entrada tan larga y pesada, solo puedo tener palabras de agradecimiento por todas las que me apoyáis, aunque sea en silencio. Os siento cerca. Y sé que no estoy sola. Solo espero poder ayudar a alguien que por casualidad encuentre este blog y no sepa muy bien qué hacer.
 
 
A ti, que llevas meses intentando quedarte embarazada y aún no lo has conseguido. No te preocupes. A veces cuesta un poco, sin motivo alguno. Pero si ves que el tiempo pasa, no tengas miedo. Acude a tu médico. Quizás solo sea una tontería de fácil solución.  Y si aún así llegan los tratamientos y las pruebas más complejas… tranquila. Respira hondo. Apóyate en tu pareja. En esta blogosfera descubrirás que la gran mayoría lo consigue, de un modo u otro. Hasta yo misma, una OVNI con todas las letras, estoy dispuesta a llegar hasta el final. Y si necesitas ayuda, silba. Pídela. Aquí estamos. Para cuando decidas romper tu silencio.
 
 
Un abrazo a todas, desde el fondo de mi corazón.
 
 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Histeroscopia, o el Gran Hermano...

 
-          En un segundo terminamos. Si quieres, puedes mirar el monitor para verlo…
-          No gracias, no hace falta! (Risas) Nunca me ha gustado Gran Hermano! (Más risas)
 
A mi alrededor una ginecóloga y una enfermera ayudan a Doc mientras él rebusca en el fondo de mi útero alguna explicación. Estoy algo mareada. El antibiótico que me recetaron para evitar infecciones me ha sentado mal y anoche estuve vomitando hasta las tres de la madrugada. Ahora tengo más sueño que miedo, y un dolor en el estómago que, sospecho, me acompañará durante todo el día. Aún así, bromeamos con Doc, nos reímos y a mi me castañean los dientes del frió. “Maldito aire acondicionado!” Quiero pensar que encontrará algún pequeño problema que nos dé la clave para seguir adelante. Algo que responda a la gran pregunta: ¿Por qué no me quedo embarazada?
 
La histeroscopia termina y a mi se me ha hecho corta. Sólo algún pinchazo y la sensación de ser un globo al que están hinchando con agua. Muy leve. Muy rápido. Me sientan en una camilla y me llevan a la habitación donde me espera mi chico, Él, con cara de susto. “No ha sido nada!”, y le hago el gesto de la V de victoria con los dedos.
 
Entonces llega Doc con el informe:
 
-          Todo perfecto. Lo hemos mirado a conciencia. Y está muy, muy bien. El útero, definitivamente, no es la causa.
-          ¿Y entonces? ¿Por qué?
-          No lo sabemos. Esa es la verdad. Te hemos hecho todos los estudios, y nada.
-          Pero... (mil preguntas en la cabeza. Solo me sale una). ¿La gente como nosotros lo consigue?
-          Con mucha paciencia, si.
 
Y en ese momento, la cabeza me da vueltas. Y siento que el nudo en la garganta me aprieta la voz. Y dos lágrimas empiezan a rodar por mi cara. Lo quiero evitar pero no puedo. Es la primera vez que Doc me ve llorar. Ni con los negativos ni con los pinchazos. Soy de piedra. Pero ya no. Y lloro despacio, intentando no hacerlo. Mientras Doc y Él me miran con cara de circunstancias.
 
-   Sé que es muy duro y más en una chica joven. Es difícil de explicar. Pero tienes que estar fuerte. Así no puedes empezar un tratamiento. Quiero que lo pienses bien. Que te centres en ti. Que te preguntes si lo quieres hacer. Y si la respuesta es sí, entonces me llamas.
 
Nos deja solos pero antes de cerrar la puerta se pone la mano en el pecho, “lo siento mucho, de verdad” y se va.
 
Entonces Él me abraza y yo lloro como una niña pequeña. Suelto lastre y me desahogo. Me miro en el espejo que hay justo enfrente de la camilla. Y me digo que ya basta.
 
Hoy empieza todo.
 
Hoy soy valiente.
 
Hoy ya no quiero estar triste.
 
Tengo un billete en el bolsillo. En quince días, con el siguiente ciclo, volverá a pasar nuestro tren. Y decido subirme a él. Porque ellos nos esperan en nuestra última estación. Nuestros hijos. Y hemos decidido intentarlo una vez más.
 
Luego, ya veremos…